1 Samuel 15:14-25..
20 Y Saúl respondió:
—Yo estoy seguro de haber obedecido a Dios. Lo que me ordenó hacer, lo hice. Acabé con todos los amalecitas, y al único que dejé con vida fue al rey Agag.
22 Pero Samuel le dijo:
«A Dios le agrada más que lo obedezcan,
y no que le traigan ofrendas.
Es mejor obedecerlo
que ofrecerle los mejores animales.
La obediencia consiste en hacer lo que Dios nos dice, de la manera y en el tiempo que desea que lo hagamos.
Muchas veces he dicho a mis hijos, que la obediencia es inmediata y completa, por ejemplo cuando los he llamado para que me ayuden en algo. Y me dicen ya voy, los vuelvo a llamar y me dicen ya voy. A menos que estén ocupado pero muchas veces no lo es, sino que ellos quieren venir cuando ellos piensan que les parece mejor. Pero les tengo que decir que pasaría si papá está en peligro y el los llama. Si vienen cuando les parece pueda que ya sea demasiado tarde. Por eso la obediencia siente es completa e inmediata. Igualmente la obediencia a Dios siempre tiene que ser así.
Casi siempre tratamos de cambiar esos términos, pero al eliminar algunos de ellos caemos en la desobediencia. Una obediencia parcial todavía es una rebelión . Quizás nos manda hacer algo pero por el contrario hacemos lo que a nosotros nos parece lo mejor y decidimos no escuchar su llamado, sino que hacemos algo completamente diferente.
Cada vez que determinamos los términos de nuestra obediencia, no hacemos lo que el Señor demanda de nosotros. Quizás lleguemos a pensar que al obedecerle parcialmente le agradamos, pero no es así. El Señor nos ama y desea que sigamos sus mandamientos para que podamos recibir sus bendiciones. Esa es la única manera en la que no sufriremos las consecuencias de la desobediencia.
jueves, 25 de agosto de 2016
LA PRIMERA LECCIÓN IV. LA OBEDIENCIA ES COMPLETA
Etiquetas:
amor,
Dios,
disciplina,
obediencia,
respeto
Ubicación:
Caja De Agua, Distrito de Lima, Perú
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario