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jueves, 8 de junio de 2017

CONSEJOS.. PARA LA VIDA...

Consejos de Don Quijote a Sancho Panza 

En su obra cumbre del Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra, sentencia una serie de consejos a Sancho Panza, su fiel escudero, antes de que este se dispusiera a gobernar su ínsula.

Decálogo de Don Quijote a Sancho
“Sancho: hijo, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.

1.  “Primeramente, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
2.  “Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey.
3.  “Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, y preciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio.  Innumerables son aquéllos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.
4.  “Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para que tener envidia a príncipes y señores; porque la sangre se hereda, pero la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
5.  “Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.
6.  “Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de su injuria, y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más de las veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.
7.  “Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.
8.  “Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.
9.  “Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y, en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque, aunque los tributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia que el de la justicia.
10.                  “Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quisieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos.
“Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma”.
INTERESANTE....


miércoles, 17 de mayo de 2017

SIN MIEDO A NADA..

Salmos 56:3Reina-Valera 1960 (RVR1960)

En el día que temo,
Yo en ti confío.

Es imposible vivir en este mundo sin enfrentar jamás incertidumbres, dudas, desconcierto ni temor.  La Biblia no resta importancia a estas preocupaciones; la Palabra de Dios es veraz en cuanto a la adversidad que todos enfrentamos. La respuesta correcta a estas dificultades es:
1. Reconocer nuestros temores delante del Señor y
2. Confiar en que Él actuará para su gloria y para nuestro bien (Vea Sal 56.11).

Muchísimas personas tratan de eximir a Dios de responsabilidad cuando enfrentan un obstáculo al parecer inamovible. De lo que no nos damos cuenta, muchas veces, es que quizás Dios quiera usar esa dificultad para convertirnos en las personas que Él desea que seamos.

Lo que sucede es que la adversidad es una oportunidad para que Dios purifique nuestra fe. Puesto que solo Dios es soberano en el universo, Él desea ser soberano, también, en nuestra vida. Si ponemos nuestra fe en algo distinto a Dios, Él no tardará en quitar los obstáculos que impiden nuestro caminar con Él.

Si usted está pasando por una adversidad, pida a Dios discernimiento para hacerse esta pregunta: ¿Es esto algo que Dios puede estar permitiendo que ocurra en mi vida para que me acerque más a Él? Si es así, confíe en que Él reordenará su vida para seguir siendo el Señor de su fe.


https://youtu.be/E9bOXmfjLDA

 SIN MIEDO A NADA